...VATEL, LO QUE QUEDA DEL DÍA 
Y LOS SANTOS INOCENTES

Los sirvientes y protagonistas de estas tres historias muestran un aspecto de la estratificación social. Siendo de clase baja, gozan de cierta posición que les permite tratar de cerca a la alta sociedad. Vatel (Gerard Depardieu) y Stevens (Anthony Hopkins) son algo así como una élite dentro de la clase baja y tienen permitido codearse con la clase alta. La cuestión es qué sienten estos sirvientes intermediarios, que tienen cierto poder limitado a órdenes y con el fin de complacer a sus superiores, entre los que deben rendir cuentas si no dan la talla. Vatel puede ser condenado si no acepta las órdenes del rey Luis XIV, la familia de Paco podría perder su techo y el mayordomo Stevens podría perder su puesto de trabajo y con ello la reputación en mayordomía en la que se basa su tradición familiar. El caso de Paco el bajo (Alfredo Landa), que atiende junto a su familia las necesidades de los terratenientes, no es intermediario con nadie y por ello se lleva la mejor y la peor parte: recibe un techo para su mujer e hijos, pero es fruto de humillaciones y vejaciones.
En los contextos de las tres historias, las culturas en que los personajes han nacido, les inculcan unas normas y comportamientos que los sitúan por debajo de un rango social, asumiendo roles de subordinación que pueden llegar a entrar en conflicto con la dignidad humana. Vatel aunque suene terrible, mantiene su dignidad al suicidarse, pues con ello impide que se le obligue a prestar servicios al Rey y al mismo tiempo, que se lo utilice a él o a Anne, para extorsionarlos mutuamente. por conseguir con ello no prestar sus servicios al Rey. Había asumido su servicio en el castillo de Chantilly, porque el Príncipe de Condé le mostró cuidados y atención, permitiéndole ciertos privilegios. Pero prefiere morir antes que prestar servicio en Versalles, pues detesta el comportamiento déspota del Rey y la libertad no es para él una opción, no puede una vez ha sido adquirido por el Rey, rechazar el prestarle servicio. En Versalles habría vivido cerca de la mujer que ama pero sin poder estar con ella y el hacerlo, habría llevado a que el Marqués de Lauzun volviese a aprovecharse de ella, o bien habría podido llevar a Vatel a la cárcel. Negarse a la voluntad del Rey habría sido algo imperdonable que conllevaría el peor castigo, por lo que antes que vivir sin amar, siendo prisionero, o incluso condenado a muerte, prefiere tomar las riendas y decidir él mismo su propia muerte.


Vatel (2001, Roland Joffé), Gaumont.

Paco considera digno el estar al servicio del Señorito Iván, son sus hijos quienes consideran indigno el trato que éste le da a su padre, pues ven las injusticias que Paco no vislumbra, cegado por su afecto. Stevens conserva su dignidad personal, al mantenerse firme en su papel laboral y no desentenderse de él, incluso cuando está fuera de sus labores, nunca se arriesga a amar. La dependencia de ser correspondido le quita el poder de control que tiene al ejercer la mayordomía. Pero la cuestión es si es realmente digno reprimir las emociones. ¿De qué depende la dignidad en estos casos? ¿Del trato que tengan los señores hacia sus sirvientes? Hemos visto que a Paco el bajo en ningún momento se lamenta por tener que servir al Señorito Iván, sino por no estar en condiciones de hacerlo, y lo vemos hacerlo con verdadera convicción, sin reprimir emociones como sí hace Stevens. ¿Del ser fiel a las labores de trabajo? Hemos visto que a Vatel no le dio resultado y prefirió ver la libertad para quitarse la vida, como única salida digna. En cada caso las circunstancias son distintas, Stevens parece empecinado en basar su dignidad en una estricta servidumbre, mientras que Paco lo hace en no dejar de servir a su señor ni siquiera cuando está lisiado, mientras que Vatel la delega en la libertad o al menos en tener un pequeño trozo de ella. Pero lo que se da en todos los casos, es que la dignidad depende de uno mismo. De la estimación que cada uno tiene de su propia persona, aunque a ojos de la Srta. Kenton o de los hijos de Paco, sus comportamientos resultan indignos. Las circunstancias que definen la dignidad de cada personaje, o lo que cada uno debiera entender por dignidad, dependen en alto grado del contexto cultural, que en estos casos los mentaliza para asumir roles de subordinación, por lo que desde un principio ese es su objetivo. El permitirse gozar de ciertas comodidades adicionales, puede o no ser un incentivo para sentirse más realizados. Stevens por ejemplo, no quiere salir de su rutina, pues para él la dignidad está en mantenerse firme en su servicio.


The Remains of the Day (1993, James Ivory), Columia Pictures.

Los valores culturales que conforman el entorno, estructuran la conducta del individuo, que luego puede estimar o reconsiderar dichos valores y dependiendo del entorno, poder llevar a la práctica sus decisiones al respecto o no. Los entornos en que se encuentran los protagonistas de las tres películas los sitúan en normas difícilmente modificables en Los santos inocentes e imposibles de modificar en Vatel, mientras que en Lo que queda del día hacia el tramo final de la historia, el protagonista se encuentra ante la posibilidad de modificar su condición social, dependiendo ello de su libre decisión.


Los santos inocentes (1984, Mario Camus) Ganesh.

En los tres protagonistas sus decisiones y acciones definen su dignidad. Siempre que crea realmente en sus actos, una persona puede considerarse digna, pero las circunstancias no siempre son favorables para conservar su dignidad. No lo era el siglo de Vatel, pero en el siguiente, los reyes de Francia desatendieron exageradamente las preocupaciones y necesidades de su pueblo, poniendo a prueba su paciencia y su capacidad de sumisión. Los reyes fueron los indignos y el pueblo fue el indignado, despojado de la dignidad por aquellos reyes a quien servía y se levantó contra ellos para recuperarla. Al cambiar la condición de ciudadano por la de sirviente, la indignación se invierte, pues se supone que el jefe de estado actúa representando al pueblo, o al menos debería hacerlo, mientras que la servidumbre es al revés, los sirvientes son responsables de la imagen que causa su señor. El camino de reflexión puede servir a una persona para cuestionarse sus ideales y cambiar sus decisiones y acciones, en aquello en lo que difiera de ellos, en busca de su dignidad. Esto haría muy complejo la cuestión por la dignidad, y para evitar  ambigüedades deberíamos poner como objetivo de la dignidad a la libertad. Sin embargo sigue siendo una cuestión ambigua, en los casos de estos films dado que, en Lo que queda del día el sirviente continúa eligiendo servir: ante la posibilidad de liberarse, prefiere elegir la servidumbre y dice hacerlo por defender su dignidad, tal cual se la transmitió su padre.


“Los hombres que nacieron bajo el yugo, educados y criados en la servidumbre, se contentan con vivir como nacieron”
(La Boétie, p. 55)

Vatel eligió su destino al ver que podía perder las libertades y complicidades de las que gozaba en el castillo de Chantilly. Paco el bajo elije servir fielmente al Señorito Iván aun lisiado, porque no ha vivido de otro trabajo que de servir a la familia dueña de las tierras; del mismo modo que Stevens no ha conocido mientras vivió otra forma de ganarse la vida que la de mayordomo, restringiendo su vida al ámbito laboral, incluso renunciando de manera innecesaria al amor, que en su caso es compatible con seguir prestando servicios. Indicaba La Boétie, que “nadie se lamenta de no tener lo que jamás tuvo, y el pesar no viene jamás sino después del placer.” (p. 58) y esto es lo que sucede a los protagonistas excepto a Vatel, que es el único que ha probado cierta libertad y complicidad por parte de su señor. Paco no la ha conocido y Stevens, teniendo la oportunidad, se niega a conocerla. Ello no implica que en sus actos hayan perdido la dignidad y por tanto, no son indignos en sus actos. Quienes son indignos son los señores de Vatel y Paco, al tratarlos como animales o mercancía y, con ello los dejan indignados. En esas tres situaciones la dignidad interior depende de si sus actos se rigen y están en concordancia con sus pensamientos y no caen en el cinismo. ¿Puede haber cinismo en el personaje de Stevens que se resigna a amar? Como nunca ha amado, tampoco conoce ni la libertad ni el amor y por ello elije seguir sirviendo, pero en última instancia, si hay cinismo o dignidad, se desvela únicamente en el interior de la persona, o en este caso. La dignidad es el valor que tiene todo ser humano por el hecho de serlo. 



Luis N. Sanguinet




LA BOÉTIE, Etienne: Discurso de la servidumbre voluntaria o el contra uno, Terramar, Buenos Aires, 2008.


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