(Thor: Ragnarok, Taika Waititi, 2017)
AFRONTANDO EL FUTURO

Cumpliendo el ciclo del héroe, el regreso a casa de Thor (Chris Hemsworth) en Thor:Ragnarok, además de ser una comedia contante, contiene una narrativa de la cual se despliegan los conflictos internos que los personajes tienen con su pasado. En los términos del monomito que Joseph Campbell describe en El héroe de las mil caras, las tres películas describen un viaje personal introspectivo: en la primera Thor aprende a quitarse la idea de reinar Asgaard por ansias de poder sobre los otros ocho reinos de la mitología nórdica. En Thor: The Dark World es el descenso al las oscuras profundidades, donde el fluido llamado éter es el elixir (elemento clave de esta etapa) descubierto que vuelve a ser escondido después de que Thor, tras apartar sus diferencias con su hermano, se sacrifique poniendo en riesgo su vida para proteger los nueve reinos y terminar dirigiéndose hacia una supuesta larga estancia en la Tierra. En este viaje, Thor: Ragnarok es el regreso a casa, en el cual Thor llega para corregir el caos en que Asgard se encuentra y, tras un proceso de deconstrucción de su personaje, tras encontrarse desheredado de su reinado y de sus poderes, consigue reconciliar a Asgard con su pasado desconocido y oculto, asumiendo la dualidad entre destrucción y reconstrucción como una tragedia a afrontar y compartiendo con su pueblo la sabiduría obtenida en el viaje.


Pero cada una de las entregas es a su vez un viaje de ida y regreso. En el caso de Thor: Ragnarok la búsqueda del padre es la partida, la iniciación y descenso a los infiernos se encuentra en Sakaar, donde tiene lugar la mencionada deconstrucción de Thor, quien aprende a no depender de su martillo. El regreso final, al volver a Asgard es esa independencia de los objetos materiales que Thor experimenta con su martillo, la que transfiere a su pueblo, abandonando la tierra física en que se habían asentado y sus reliquias acumuladas. Durante este viaje la sabiduría obtenida, el martillo y la pérdida del ojo, se encuentran simbólicamente unidas. ¿Qué simbolismo se esconde, más allá de vincularlo con la figura de su padre cuyo puesto pasa a ocupar, en las pérdidas de Thor, de su martillo y su ojo?



EL OJO Y SU SIGNIFICADO
“La dividinidad germánica pagana Odín dio un ojo para abrir el velo de luz hasta el conocimiento de esta infinita oscuridad y luego sufrió por ello la pasión de una crucifixión.”
Joseph Campbell,
El héroe de las mil caras, p. 220

Cuando Odín (Anthony Hopkins) contaba sus historias de batallas, resultaba estar omitiendo los momentos en que gobernó despóticamente aterrorizando a los demás reinos. Con este giro, cabe entender que las motivaciones de los enemigos de Asgard en los anteriores films no eran infundadas. Pero en algún momento decidió cambiar su manera de gobernar, apartando a Hela (Cate Blanchet), dejando atrás la iniciativa de implicarse en batallas (la cual lo acercaría más al Odín de la mitología nórdica) y asumiendo un rol de Rey sabio (algo que siempre estuvo en la mitología nórdica), y de ahí la pérdida de su ojo, de la cual aquí Thor toma su relevo.  Porque la pérdida del ojo de Odín está directamente vinculada con su sabiduría. Además de que permitirle asumir la vulnerabilidad que las constantes batallas producen, al perder simbólicamente un receptor de sentido, se aleja de una dependencia de las apariencias. En diversas culturas se describe esta sabiduría, marcada no por una indiferencia, sino si por su independencia de los sentidos.


“Podemos hallarla en el modo en que Platón describe a la persona sabia como aquella que hace caso omiso de los objetos temporales de la percepción sensorial para contemplar las formas eternas; también en el Bhagavad-Gita, que nos ordena distanciarnos de los objetos sensoriales”
Michel Thau,
Sabiduría del cómic, p. 215.

En la alegoría de la caverna (en La república), Platón define la establece esa concepción de la sabiduría y de la verdad en el exterior de la caverna, como una superación del engaño visual que suponen las sombras de figuras en el interior de la misma. La caverna y el exterior representan respectivamente el mundo sensible y el inteligible, la sabiduría la alcanza quien se guía por la razón y no atiende exclusivamente a sus sentidos. El sabio del cual habla Platón “cuenta con la viveza e intensidad del mundo temporal, según se lo transmiten los sentidos, pero logra dirigir la mirada hacia las verdades eternas de la razón” (Michael Thau, p. 217). Thor pierde un ojo combatiendo con Hela, mientras la imagen de su padre le revela que quien define al pueblo son sus habitantes, sus costumbres, su cultura y pensamiento, no precisamente un arraigo material al suelo. Así es como el deconstruído Thor reformula sus conceptos de hogar y patria, planteando el regreso de su pueblo a la tradición nómada presente en las costumbres vikingas.


EL MARTILLO Y EL TRUENO

Otra referencia simbólica importante en la trama es el martillo y la vinculación de Thor con el trueno como poder sobrenatural de Thor. Lejos del cómic, donde tal poder emana de la capacidad para levantar el martillo, generando una dependencia del mismo para desempeñar su rol e identidad, en este universo diegético los poderes de Thor son propios aunque, según dice Odín, el martillo le ha servido como herramienta para canalizar su energía. La pérdida del martillo le supone a Thor la pérdida de identidad, pues acto seguido de la destrucción simbólica Hela llega a Asgard para gobernarlo y expulsa por el camino a Thor, hacia el vertedero que recibe residuos de todas partes el universo. Pérdida de identidad de Thor, lo lleva a poder ser neutralizado precisamente por descargas eléctricas, al perder su identidad como dios del trueno. Posteriormente Thor desarrollará sus poderes, despidiendo rayos de su propio cuerpo, pero tardará en dominar este poder.

Dado el carácter identitario que vinculaba con el que Thor se vinculaba con su martillo, sugiere una notable simbología el hecho de que posteriormente, este dios del trueno, sea neutralizado con un chip de descargas eléctricas. Pero lejos de mantenerse este simbolismo, las electrocutaciones pasan a convertirse en un running gag, al servicio de la comicidad imperante más que de evidenciar la carencia personal de Thor. Pues aunque se deshace del chip que lo mantiene esclavizado poco después de comenzar a desarrollar sus poderes, en el enfrentamiento con Hulk, es mediante una distracción que consigue arrebatarle el mando de control a Valkiria. Por ello la analogía simbólica se desvanece sin ser aprovechada por la trama, debido a que su liberación del mecanismo de retención no guarda relación alguna con el desarrollo de sus poderes.


EL PUEBLO LIBERADO

En el análisis realizado por el portal Wisecrack, donde aluden a la inteligencia narrativa de este film, se plantea la lucha entre Hela y Thor como representación del pasado contra el futuro de Asgard. Alegatos como el no remover las heridas del pasado, en el fondo eluden mirar a alguna fase de la Historia como si hubiera que olvidarla, dejando una deuda pendiente que tarde o temprano acabará por resurgir. Mientras que si por el contrario un pueblo asume su pasado, aunque este sea atroz, tendrá más posibilidades de entender las causas que llevaron a esas circunstancias y podrá desarrollar las herramientas para prevenirlo eficazmente. Hela pretende no solo recuperar su poder gobernando de nuevo en Asgard, sino también aumentar el poder del territorio, expandiendo su dominio sobre los otros reinos.


“Para avanzar al futuro, los pueblos y las sociedades necesitan hacerse cargo de su pasado.”
Jared Bauer, Wisecrack.

Al adquirir su sabiduría, Thor reconoce la incapacidad de vencer a Hela y permite que se cumpla la profecía, ejecutándola él mismo, siendo así él quien decide el destino de su patria, sacrificándola por el bien de la población, que ya no debe considerar a Hela como peligro. Así que mientras Hela lucha por recuperar el lugar desde el cual gobernar, Thor asume el momento de cesar en la batalla y sacrifica el territorio, convirtiendo a los habitantes de su pueblo, ahora nómadas, en relatores de su propia historia, liberándolos del pasado que hasta ahora han arrastrado.

 Luis N. Sanguinet



  • Campbell, Joseph: El héroe de las mil caras, Madrid, FCE España, 2016.
  • Platón: La República, Madrid, Alianza, 2005.
  • Thau, Michael: Sabiduría del cómic, en T. Morris: Los superhéroes y la filosofía, Barcelona, Blackie Books, 2013. 
  • Wisecrack:









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2 comentarios:

  1. Me ha encantado encontrar tu blog
    Toda una magia de pelicula

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, me alegra que te hayan gustado el analisis y la película.

      Eliminar

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